Yo no leí mucho de Saramago. Solamente "Ensayo sobre la ceguera". Me sorprendió el estilo, la originalidad en su forma de escribir. La historia también es llamativa, aunque no me convenció del todo. Aún así, fue un buen libro.
Sin embargo, a pesar de no conocer en profundidad su muy extensa obra, Saramago siempre me resultó simpático. Había algo en él, y sobre todo, había algo en lo poquito que decía, que me incitaba a tenerle en alta estima. Además, a él le debemos una de las pifias más monumentales y graciosas escuchadas a la Espe. Y eso ya es mucho, aunque probablemente se le reconcerá más su premio Nobel, sus montones de novelas, y su espíritu humanista y humanizador.
Yo creo que Saramago era eso. Humanizador. Me gusta ese calificativo para él.
Seguirá con nosotros en sus novelas, en sus escritos. Por lo menos, conmigo seguirá.
viernes, 18 de junio de 2010
miércoles, 7 de abril de 2010
Libros...
Entre páginas escritas se puede uno encontrar a si mismo. A mí me ocurre. Es más, en las páginas de un libro suelo encontrar aquella parte de mí a la que no suelo tener acceso. Es un alivio, y uno quisiera poder ser el resto del tiempo la persona que es cuando se tiene un libro entre las manos.
Pero la literatura no es la realidad, como dice Cela, y tampoco sirve para enmascararla. La literatura es lo que es porque nos permite escapar de la realidad, y eso es bueno. Seguiré recurriendo a ella.
Como hoy. Me sentía incómodo, pesado, después de ver el vídeo en el que unos helicópteros del ejército de los Estados Unidos abaten a tiros a un grupo de civiles indefensos. Son imágenes fortísimas, descarnadas, sin justificación ni explicación. He salido a la calle como perdido, y por fin he encontrado esa librería que llevaba tanto tiempo buscando. Muchas veces hay que estar perdido para encontrarse. Entre libros he vuelto a recuperarme, parece que todo tiene más sentido. Luego en la playa me he sumergido, no en el agua dorada y fría, sino en las páginas ásperas del nuevo libro. Nuevo santuario en el que adorar durante un tiempo todo lo que se esconde en todos los libros.
Me parece un buen plan.
Pero la literatura no es la realidad, como dice Cela, y tampoco sirve para enmascararla. La literatura es lo que es porque nos permite escapar de la realidad, y eso es bueno. Seguiré recurriendo a ella.
Como hoy. Me sentía incómodo, pesado, después de ver el vídeo en el que unos helicópteros del ejército de los Estados Unidos abaten a tiros a un grupo de civiles indefensos. Son imágenes fortísimas, descarnadas, sin justificación ni explicación. He salido a la calle como perdido, y por fin he encontrado esa librería que llevaba tanto tiempo buscando. Muchas veces hay que estar perdido para encontrarse. Entre libros he vuelto a recuperarme, parece que todo tiene más sentido. Luego en la playa me he sumergido, no en el agua dorada y fría, sino en las páginas ásperas del nuevo libro. Nuevo santuario en el que adorar durante un tiempo todo lo que se esconde en todos los libros.
Me parece un buen plan.
viernes, 26 de marzo de 2010
Me mola esto de escribir
Se vé que le voy cogiendo el gustillo a esto de ir dejando por aquí retazos de mi vida.
Ahora aprovecho para contarle al mundo, aunque básicamente se trate de Dani (¡Dani, para mi eres el mundo!), que esta noche salgo hacia Fuerteventura con la disposición de recorrerla a ella y a Lanzarote en bici. Me acompañará Diego.
Nos vemos a la vuelta de semana santa!
Ahora aprovecho para contarle al mundo, aunque básicamente se trate de Dani (¡Dani, para mi eres el mundo!), que esta noche salgo hacia Fuerteventura con la disposición de recorrerla a ella y a Lanzarote en bici. Me acompañará Diego.
Nos vemos a la vuelta de semana santa!
La bendición de la música
Estaba terminando de ducharme, las gotas de agua cayendo tan bajo como mi ánimo. Qué pocas ganas se tienen a veces cuando empieza el día.
Poco a poco, un sonido comienza a hacerse un hueco en mi cabeza. Un piano es golpeado rítmicamente, acordes sonoros y simples salen de la radio. Una batería le acompaña, sin quitarle el protagonismo. Mis piernas empiezan a moverse sin mi permiso. Les acompaña todo el cuerpo y acabo danzando en el estrecho baño. Al final, me veo obligado a esbozar una sonrisa. Ya no hay ánimos por los suelos. Ahora es un gran día.
Poco a poco, un sonido comienza a hacerse un hueco en mi cabeza. Un piano es golpeado rítmicamente, acordes sonoros y simples salen de la radio. Una batería le acompaña, sin quitarle el protagonismo. Mis piernas empiezan a moverse sin mi permiso. Les acompaña todo el cuerpo y acabo danzando en el estrecho baño. Al final, me veo obligado a esbozar una sonrisa. Ya no hay ánimos por los suelos. Ahora es un gran día.
jueves, 25 de marzo de 2010
Modelos
Supongamos que existe un modelo del comportamiento humano, es decir, algún tipo de programa capaz de predecir cuáles serán las acciones o decisiones de un ser humano en concreto. Cuenta con una base de datos de dimensiones inimaginables, en la que se encuentra toda la información relativa a cada persona, todos aquellos recuerdos y experiencias de su pasado susceptibles de influir en su comportamiento.
Básicamente, el modelo permitiría predecir la reacción de la persona en cuestión a un estímulo externo: ¿qué ocurriría si al sujeto A le sucede X? En esta situación, el sujeto A haría Y.
Saltan en un segundo muchas dudas ante la credibilidad de tal modelo, y si es viable desarrollar algo parecido.
Por ejemplo, ¿qué cantidad de información es necesaria en la base de datos para obtener resultados fiables? Muchísima... Por otro lado, es una base de datos que debería estar continuamente actualizándose, pues cualquier experiencia ocurrida en los últimos minutos puede tener una relevancia enorme en nuestro comportamiento. Por ejemplo, no nos comportaríamos del mismo modo ante la pregunta ¿qué tal está tu mujer? si hace unas horas nos hemos separado, o si seguimos felizmente juntos. Por tanto, se hace evidente que la capacidad tecnológica de este programa debería ser enorme, y su presencia en las vidas de los sujetos, constante.
Por otro lado, me pregunto qué validez en el tiempo tendrían estas predicciones. Puesto que los estímulos que recibimos son constantes, una predicción en un tiempo determinado lo más seguro es que esté desfasada en un intervalo de tiempo bastante corto. La solución a este problema sería tener bajo control todos los estímulos que afecten a la persona en cuestión, pero dejaría de ser entonces un modelo interesante para pasar simplemente a ser una comprobación de la relación causa/efecto de los estímulos que causamos. De todos modos, sería algo en qué pensar.
También me preguntaba hasta qué nivel de profundidad podríamos comprender a la persona que se modeliza. Teniendo en cuenta que el cerebro es un órgano complejísimo en el que ocurren múltiples procesos, imagino que los resultados dependerán del nivel de profundización al que llegue el modelo.
De todos modos, la conclusión más importante a la que quería llegar es la siguiente. Si un modelo fuera capaz de explicar cómo me comporto, tendría que ser capaz de explicar por qué, en el caso de que haga uso de ese modelo para comprender a otra persona, yo lo he utilizado. Es decir, el modelo tendría, llegado un momento, que ser capaz de conocer su misma existencia, de ser consciente de si mismo. Por tanto, un modelo capaz de explicar o entender el comportamiento del ser humano ha de ser un modelo autoconsciente. Interesante, ¿no?
Básicamente, el modelo permitiría predecir la reacción de la persona en cuestión a un estímulo externo: ¿qué ocurriría si al sujeto A le sucede X? En esta situación, el sujeto A haría Y.
Saltan en un segundo muchas dudas ante la credibilidad de tal modelo, y si es viable desarrollar algo parecido.
Por ejemplo, ¿qué cantidad de información es necesaria en la base de datos para obtener resultados fiables? Muchísima... Por otro lado, es una base de datos que debería estar continuamente actualizándose, pues cualquier experiencia ocurrida en los últimos minutos puede tener una relevancia enorme en nuestro comportamiento. Por ejemplo, no nos comportaríamos del mismo modo ante la pregunta ¿qué tal está tu mujer? si hace unas horas nos hemos separado, o si seguimos felizmente juntos. Por tanto, se hace evidente que la capacidad tecnológica de este programa debería ser enorme, y su presencia en las vidas de los sujetos, constante.
Por otro lado, me pregunto qué validez en el tiempo tendrían estas predicciones. Puesto que los estímulos que recibimos son constantes, una predicción en un tiempo determinado lo más seguro es que esté desfasada en un intervalo de tiempo bastante corto. La solución a este problema sería tener bajo control todos los estímulos que afecten a la persona en cuestión, pero dejaría de ser entonces un modelo interesante para pasar simplemente a ser una comprobación de la relación causa/efecto de los estímulos que causamos. De todos modos, sería algo en qué pensar.
También me preguntaba hasta qué nivel de profundidad podríamos comprender a la persona que se modeliza. Teniendo en cuenta que el cerebro es un órgano complejísimo en el que ocurren múltiples procesos, imagino que los resultados dependerán del nivel de profundización al que llegue el modelo.
De todos modos, la conclusión más importante a la que quería llegar es la siguiente. Si un modelo fuera capaz de explicar cómo me comporto, tendría que ser capaz de explicar por qué, en el caso de que haga uso de ese modelo para comprender a otra persona, yo lo he utilizado. Es decir, el modelo tendría, llegado un momento, que ser capaz de conocer su misma existencia, de ser consciente de si mismo. Por tanto, un modelo capaz de explicar o entender el comportamiento del ser humano ha de ser un modelo autoconsciente. Interesante, ¿no?
miércoles, 10 de marzo de 2010
martes, 26 de enero de 2010
Reorganizando mi vida
Llevo ya varios meses dándole al coco, intentando averiguar qué es lo que quiero para mí en los próximos años. ¡Joder, no debería ser tan difícil responder a esa pregunta! Pues aunque no lo crean, sigue sin tener respuesta.
Esto me hace pensar que andamos generalmente sin tener ni idea de hacia donde vamos. ¿Sabes qué es lo que quieres en este mismo momento? ¿Cada acción que haces, apunta en una dirección determinada (por ti)?
Así que ya es hora de tomar las riendas. Y ésto, que parece tan lógico, en realidad esconde una decisión con consecuencias mucho más grandes de lo que te puedas imaginar (para bien o para mal). Supón que a partir de este instante, todo aquello que hagas, cada movimiento, cada pensamiento, está dirigido a conseguir una meta. Quizá lo difícil sea encontrar la meta de cada uno. Sin embargo, imagínate que eso ya lo tienes decidido. Si dedicases toda tu energía a conseguir ese objetivo, ¿crees que serías capaz de conseguirlo? Si todo tu empeño, tu fuerza, tu inteligencia, se concentrasen en una sola tarea, ¿habría algo que te impidiese llevarla a cabo?
Yo creo que somos capaces.
Intentaré, entonces, dedicar todo mi esfuerzo en encontrar aquello en lo que dedicar todo mi esfuerzo. Irónico, ¿verdad? Así es la vida. Y ahora comienzo a reorganizarla.
Esto me hace pensar que andamos generalmente sin tener ni idea de hacia donde vamos. ¿Sabes qué es lo que quieres en este mismo momento? ¿Cada acción que haces, apunta en una dirección determinada (por ti)?
Así que ya es hora de tomar las riendas. Y ésto, que parece tan lógico, en realidad esconde una decisión con consecuencias mucho más grandes de lo que te puedas imaginar (para bien o para mal). Supón que a partir de este instante, todo aquello que hagas, cada movimiento, cada pensamiento, está dirigido a conseguir una meta. Quizá lo difícil sea encontrar la meta de cada uno. Sin embargo, imagínate que eso ya lo tienes decidido. Si dedicases toda tu energía a conseguir ese objetivo, ¿crees que serías capaz de conseguirlo? Si todo tu empeño, tu fuerza, tu inteligencia, se concentrasen en una sola tarea, ¿habría algo que te impidiese llevarla a cabo?
Yo creo que somos capaces.
Intentaré, entonces, dedicar todo mi esfuerzo en encontrar aquello en lo que dedicar todo mi esfuerzo. Irónico, ¿verdad? Así es la vida. Y ahora comienzo a reorganizarla.
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