viernes, 26 de marzo de 2010

La bendición de la música

Estaba terminando de ducharme, las gotas de agua cayendo tan bajo como mi ánimo. Qué pocas ganas se tienen a veces cuando empieza el día.
Poco a poco, un sonido comienza a hacerse un hueco en mi cabeza. Un piano es golpeado rítmicamente, acordes sonoros y simples salen de la radio. Una batería le acompaña, sin quitarle el protagonismo. Mis piernas empiezan a moverse sin mi permiso. Les acompaña todo el cuerpo y acabo danzando en el estrecho baño. Al final, me veo obligado a esbozar una sonrisa. Ya no hay ánimos por los suelos. Ahora es un gran día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario