Se vé que le voy cogiendo el gustillo a esto de ir dejando por aquí retazos de mi vida.
Ahora aprovecho para contarle al mundo, aunque básicamente se trate de Dani (¡Dani, para mi eres el mundo!), que esta noche salgo hacia Fuerteventura con la disposición de recorrerla a ella y a Lanzarote en bici. Me acompañará Diego.
Nos vemos a la vuelta de semana santa!
viernes, 26 de marzo de 2010
La bendición de la música
Estaba terminando de ducharme, las gotas de agua cayendo tan bajo como mi ánimo. Qué pocas ganas se tienen a veces cuando empieza el día.
Poco a poco, un sonido comienza a hacerse un hueco en mi cabeza. Un piano es golpeado rítmicamente, acordes sonoros y simples salen de la radio. Una batería le acompaña, sin quitarle el protagonismo. Mis piernas empiezan a moverse sin mi permiso. Les acompaña todo el cuerpo y acabo danzando en el estrecho baño. Al final, me veo obligado a esbozar una sonrisa. Ya no hay ánimos por los suelos. Ahora es un gran día.
Poco a poco, un sonido comienza a hacerse un hueco en mi cabeza. Un piano es golpeado rítmicamente, acordes sonoros y simples salen de la radio. Una batería le acompaña, sin quitarle el protagonismo. Mis piernas empiezan a moverse sin mi permiso. Les acompaña todo el cuerpo y acabo danzando en el estrecho baño. Al final, me veo obligado a esbozar una sonrisa. Ya no hay ánimos por los suelos. Ahora es un gran día.
jueves, 25 de marzo de 2010
Modelos
Supongamos que existe un modelo del comportamiento humano, es decir, algún tipo de programa capaz de predecir cuáles serán las acciones o decisiones de un ser humano en concreto. Cuenta con una base de datos de dimensiones inimaginables, en la que se encuentra toda la información relativa a cada persona, todos aquellos recuerdos y experiencias de su pasado susceptibles de influir en su comportamiento.
Básicamente, el modelo permitiría predecir la reacción de la persona en cuestión a un estímulo externo: ¿qué ocurriría si al sujeto A le sucede X? En esta situación, el sujeto A haría Y.
Saltan en un segundo muchas dudas ante la credibilidad de tal modelo, y si es viable desarrollar algo parecido.
Por ejemplo, ¿qué cantidad de información es necesaria en la base de datos para obtener resultados fiables? Muchísima... Por otro lado, es una base de datos que debería estar continuamente actualizándose, pues cualquier experiencia ocurrida en los últimos minutos puede tener una relevancia enorme en nuestro comportamiento. Por ejemplo, no nos comportaríamos del mismo modo ante la pregunta ¿qué tal está tu mujer? si hace unas horas nos hemos separado, o si seguimos felizmente juntos. Por tanto, se hace evidente que la capacidad tecnológica de este programa debería ser enorme, y su presencia en las vidas de los sujetos, constante.
Por otro lado, me pregunto qué validez en el tiempo tendrían estas predicciones. Puesto que los estímulos que recibimos son constantes, una predicción en un tiempo determinado lo más seguro es que esté desfasada en un intervalo de tiempo bastante corto. La solución a este problema sería tener bajo control todos los estímulos que afecten a la persona en cuestión, pero dejaría de ser entonces un modelo interesante para pasar simplemente a ser una comprobación de la relación causa/efecto de los estímulos que causamos. De todos modos, sería algo en qué pensar.
También me preguntaba hasta qué nivel de profundidad podríamos comprender a la persona que se modeliza. Teniendo en cuenta que el cerebro es un órgano complejísimo en el que ocurren múltiples procesos, imagino que los resultados dependerán del nivel de profundización al que llegue el modelo.
De todos modos, la conclusión más importante a la que quería llegar es la siguiente. Si un modelo fuera capaz de explicar cómo me comporto, tendría que ser capaz de explicar por qué, en el caso de que haga uso de ese modelo para comprender a otra persona, yo lo he utilizado. Es decir, el modelo tendría, llegado un momento, que ser capaz de conocer su misma existencia, de ser consciente de si mismo. Por tanto, un modelo capaz de explicar o entender el comportamiento del ser humano ha de ser un modelo autoconsciente. Interesante, ¿no?
Básicamente, el modelo permitiría predecir la reacción de la persona en cuestión a un estímulo externo: ¿qué ocurriría si al sujeto A le sucede X? En esta situación, el sujeto A haría Y.
Saltan en un segundo muchas dudas ante la credibilidad de tal modelo, y si es viable desarrollar algo parecido.
Por ejemplo, ¿qué cantidad de información es necesaria en la base de datos para obtener resultados fiables? Muchísima... Por otro lado, es una base de datos que debería estar continuamente actualizándose, pues cualquier experiencia ocurrida en los últimos minutos puede tener una relevancia enorme en nuestro comportamiento. Por ejemplo, no nos comportaríamos del mismo modo ante la pregunta ¿qué tal está tu mujer? si hace unas horas nos hemos separado, o si seguimos felizmente juntos. Por tanto, se hace evidente que la capacidad tecnológica de este programa debería ser enorme, y su presencia en las vidas de los sujetos, constante.
Por otro lado, me pregunto qué validez en el tiempo tendrían estas predicciones. Puesto que los estímulos que recibimos son constantes, una predicción en un tiempo determinado lo más seguro es que esté desfasada en un intervalo de tiempo bastante corto. La solución a este problema sería tener bajo control todos los estímulos que afecten a la persona en cuestión, pero dejaría de ser entonces un modelo interesante para pasar simplemente a ser una comprobación de la relación causa/efecto de los estímulos que causamos. De todos modos, sería algo en qué pensar.
También me preguntaba hasta qué nivel de profundidad podríamos comprender a la persona que se modeliza. Teniendo en cuenta que el cerebro es un órgano complejísimo en el que ocurren múltiples procesos, imagino que los resultados dependerán del nivel de profundización al que llegue el modelo.
De todos modos, la conclusión más importante a la que quería llegar es la siguiente. Si un modelo fuera capaz de explicar cómo me comporto, tendría que ser capaz de explicar por qué, en el caso de que haga uso de ese modelo para comprender a otra persona, yo lo he utilizado. Es decir, el modelo tendría, llegado un momento, que ser capaz de conocer su misma existencia, de ser consciente de si mismo. Por tanto, un modelo capaz de explicar o entender el comportamiento del ser humano ha de ser un modelo autoconsciente. Interesante, ¿no?
miércoles, 10 de marzo de 2010
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