sábado, 19 de diciembre de 2009

Abrazo nocturno

Son las 5. La noche ha ido creciendo en sensaciones. Quedaban pocos compañeros en el garito de turno, y aún a pesar de la caminata hemos varado a orillas de una dulce playa. Nos acompaña una botella de cerveza envuelta en papel marrón, mientras el rumor de las olas nos invade poco a poco. Miguel, con la idea ya fija en su cabeza desde hace mucho rato, no duda en dejar su ropa sobra la lisa arena y salir corriendo desnudo directo al mar. Daniel y yo (otra vez la tríada de nombres, aunque no exactamente de personas) nos dejamos tentar por la libertad que desprende ese cuerpo desnudo entre la espuma y los reflejos, y con prisas nos unimos en igualdad de condiciones a ese canto a la oscuridad. Somos el centro del Universo. Las olas baten por nosotros. La luna está desaparecida, pero las farolas suplen su labor con eficiencia. Giran los peces y las estrellas a nuestro alrededor. No hay nadie más en este mundo, mientras el mar infinito nos abraza con su oscuro manto.
Son las 7. Las intesas ondas han dejado lugar a un pequeño reflujo que viene y va, subiendo por nuestras sienes, moviendo la realidad. La arena de nuestros pies deja pequeños senderos en el piso del apartamento, desvelando nuestra procedencia. No hay tiempo para más. Cada uno acepta su posición. Un último abrazo, despedida, nocturno, aunque ya no oscuro.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Nieva en Madrid

Creo que aquí empieza todo, justo en este pequeño rincón de internet empieza nuestra historia. Repartidos por el mundo de norte a sur, cada uno en su isla mientras yo espero en este Madrid invernal donde resulta tan fácil perderse; este Madrid que seguro vosotros recordáis con cariño.


El otro día nevó. Cuando salí de casa había nieve en los coches y cada viandante había dejado su mensaje particular escrito en ellos. Madrid tiene estos pequeños detalles en las mañanas frías. Basta una sonrisa dibujada en el capó de un utilitario, ver a la china de la tienda de alimentación sonrojada o a la chica que reparte periódicos a la salida del metro corriendo tras su paraguas mientras la clientela se acumula o se sirve por sí misma para entender lo que quiero decir. Son pequeñas gotas de vida en la ciudad.


En cuanto a las noches he de deciros que es aquí donde más os echo en falta. Ya sabéis, yo sólo bailo si vosotros bailáis, y aún así necesito de la alineación de los planetas, un objetivo, y más de un gintonic. Estoy descubriendo nuevos paraísos y alguna que otra decepción. Tribunal ya no es lo que era y toca ampliar fronteras, pero tranquilos, os aseguro que estoy trabajando en ello, y que siempre tendremos nuestro Wurlitzer.


Por lo demás no hay nada nuevo que pueda deciros. Recordar que tenéis una ciudad a la que regresar estas Navidades, y que las cosas importantes se guardan para cuando haya cañas de por medio.


¡Me debéis mil bailes!

domingo, 29 de noviembre de 2009

Explicaciones

Un blog más. O... ¿más que un blog? Da igual, no hace falta dar explicaciones.
Aquí tendrá cabida lo que no la tiene en las cabezas de Dani, Miguel y Guille.
¿Bailamos?